Manten tu optimismo: ¡todos lo logran!

No va a ser fácil para tu bebé dejar los pañales… pero lo va a conseguir. Quédate tranquila y leé estos consejitos

Durante el proceso de aprender a ir al baño pueden pasar muchas cosas. A veces el período de aprendizaje tiene retrocesos, que hacen que tu bebé vuelva a defecar de manera involuntaria, a esto se le conoce como encopresis y no es otra cosa que consecuencia del estreñimiento. Considera que tu nene lo hace sin querer y sin intención. Así que si lo retas o se burlan de él nada se conseguirá, todo lo contrario, el problema se agrandará.

Tu bebé te da señales…

Las regresiones suelen mostrar la dificultad del aprendizaje ya que para él implica un gran esfuerzo controlar la vejiga y el ano. Quédate tranquila y ponle nuevamente el pañal. Después, puedes hablar con él y decirle que cuando él (o ella) esté listo, te lo diga. Es una buena idea mantenerte al tanto de las señales de tu bebé y darle premios cada vez que logre algo. Festeja en todo momento sus avances y esfuerzos.

En algunos casos pueden producirse infecciones en la vejiga por cuestiones psicológicas (no poder controlar el propio cuerpo, no poder cumplir con los deseos de los padres), cambios en el color u olor de la orina, disminución del chorro miccional, incontinencia vesical o ardor al orinar (que se conoce como disuria). No dudes en consultar a tu pediatra en caso de que alguna de las situaciones anteriores suceda pero siempre trata de mantener la calma y no alarmes a tu nene.

Muchas veces las causas de los problemas son de orden psicológico. Se trata de mucha paciencia, amor, comprensión y cariño: ¡todos lo logran!

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Dejando el chupo

Unas fotos recientes de Suri Cruise de cinco años de edad chupando su chupo ha causado diferentes noticias alrededor del mundo. Si bien muchas personas se oponen al uso de ellos, no se puede negar que es una bendición para muchos padres. Aparte de ser fáciles de reemplazar si se pierden o se dañan, son una excelente forma para ayudar a que el bebé se tranquilice.

Pero, ¿cuándo debes abandonar el chupo? Y lo más importante, ¿cómo puedes hacerlo de una manera que minimice el estrés para ti y tu pequeño?

¿Cuándo debería quitarle el chupo?

Cuando tu bebé es pequeño, sólo debería usar el chupo para calmarse, pero cuando tiene alrededor de cuatro o cinco meses esto suele cambiar por lo que expertos en el sueño sugieren que es un buen momento para abandonarlo.

Sin embargo, si lo dejas seguir usándolo, la sugerencia es que debe ser eliminado en torno a los dos años de edad. Para Natalie, madre de James (dos años de edad), esto se convirtió en una necesidad. James se despertaba varias veces por la noche y se angustiaba cuando no podía encontrar su chupo. Como resultado Natalie interrumpía su sueño regularmente ya que tenía que entrar y encontrar su chupo con el fin de que se volviera a dormir.

Además, un estudio de la Universidad de Washington indicó que el uso del chupo durante demasiado tiempo puede aumentar las posibilidades de que los niños desarrollen trastornos del habla. Un hallazgo clave fue que los niños que usaban chupo o se chupaban los dedos después de los tres años eran tres veces más propensos a tener un trastorno del habla. Así que, si tu bebé usa chupo, es muy importante limitar su uso y nunca usarlo como un medio para mantener al bebé callado.

El uso a largo plazo también puede afectar los músculos de la boca, haciendo que la lengua se mueva hacia delante contra los dientes y afecte su posición y generando problemas potenciales en el habla de tu hijo.

Consejos para abandonar el chupo

Cuando tomas la decisión de deshacerte del chupo, necesitas establecer algunas pautas para hacerlo.

En primer lugar, es útil limitar dónde y cuándo tu hijo puede usar el chupo. Idealmente, sólo debe ser a la hora de acostarse.

Es más fácil separarlos del chupo cuando son capaces de comunicarse verbalmente contigo. De esa manera puedes explicarle por qué ya no lo necesitan. Dile qué ya es un niño o niña grande y que no necesita usarlo. Una sugerencia popular, es hacer que sea menos atractivo para ellos haciendo un agujero en la parte superior del mismo, esto reduce su capacidad para chupar y lo vuelve menos agradable para ellos. Para muchos niños una vez que el chupo está "roto" perderán su interés en él.

Si es posible, establece una fecha junto con tu hijo para dejarlo y elijan un beneficiario adecuado que puede ser el hada de los dientes, Santa o el conejito de Pascua. A veces incluso tu dentista puede tener un lugar para dar de baja los chupos. Pídele a tu hijo que te lo ayude a envolver para poderlo regalar, esto les ayudará a entender mejor lo que está sucediendo.

Es importante permanecer firme una vez que haya dejado el chupo. Las tácticas de distracción son las mejores en momentos como éste y es posible que necesites encontrar un edredón, una manta suave o un juguete para darle a cambio del chupo.

Debes prepararte para ser muy paciente y apoyar a tu hijo durante la transición, pero debes dejar claro que el chupo ya no estará disponible. El chupo es una fuente de comodidad para un niño pequeño, así que trata de no quitárselo en un momento en el que estén sucediendo otros eventos importantes como un cambio de casa o la llegada de un nuevo bebé.

La vida después del chupo

Natalie sufrió tres noches con un niño muy gruñón hasta que James aceptó que su chupo no iba a volver. Ella se aseguró de entrar cada noche y tranquilizarlo dándole palmaditas suaves y hablando en voz baja con el fin de hacerle saber que no estaba solo y ayudarle a reducir sus niveles de ansiedad. Desde entonces ha dormido toda la noche.

Aunque deshacerse del chupo requiere una atención cuidadosa es importante no devolverse en el proceso una vez que hayas decidido hacerlo.

Sin embargo, lo más importante es hacerlo en un momento que sea bueno para ti y tu bebé, eso hará que la transición sea mucho menos estresante para todos los involucrados.

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